Que Dios Padre les bañe de bendiciones, que su Hijo los ilumine para vuestra salvación y que el Espíritu Santo les de la fortaleza para mantenerse en Dios por los siglos de los siglos, amén.
Es pues hermanos que aquí me encuentro, en favor al Señor para dar salutación y gloria a este, nuestro Dios en sus tres presencias, trifuerza que ha existido, existe, y existirá por siempre y para siempre; y es a ustedes, hermanos míos que las palabras del Hijo son para vuestra salvación, por lo que escuchad a estás las bondades que el Espíritu Santo les entrega en este día gozoso para el Señor.
Bienaventurados todos aquellos que reciben la palabra y la guardan en el corazón, porque es de ellos que el Espíritu del que vive, residirá en vosotros con la sabiduría de la fe. Esta gnosis es bien conocida en la historia de nuestra humanidad, dada a los que creen y siguen las palabras de Dios Padre y el Cordero que fue anunciado, vino y ha de venir, para su gloria y adoración en la que sus hijos, investidos con el perdón que el Cordero les ha entregado, en absolución de los pecados cometidos por cada uno de los que fueron creados, hagan manifiesto de las maravillas del que Vive, con la verdad delante y su fundamento tras él.
Bienaventurados aquellos que proclaman la gloria de Dios y enseñan la buena nueva con fidelidad y bondad a los que son pobres de corazón, porque ellos serán llamados a la diestra del Señor, y los guardará en su seno como lo hace con su Hijo, ya que la bondad precede y la verdad antecede, la salvación sea para todos por igual, merecida en similar forma a todo lo que pertenece al Creador y quien abriga en éste, su mensaje y lo tiene de manifiesto por siempre y para siempre, amén.
Ay de aquel que obra por malos deseos, del que presta falso testimonio, y del que proclama sin gozo ni amor en su ser, porque de estos el castigo de la muerte segunda será su destino, ya que es proclama y fervor de todo lo que existe, dar cuenta y precepto de que el Señor es Dios, único y verdadero, de que el Cordero es su Hijo unigénito y que el Espíritu Santo es la voluntad del Padre, porque todo lo ha creado, a todo ha dado vida y a todo ama.
La fe en la buena noticia y en las obras del que Vive, traerán a la larga frutos que se muestran como virtudes de entre las cuales, la sabiduría es en sí, una de ellas. No olvidéis, hermanos míos, que así como Dios dio sabiduría al rey Salomón visto esto en el antiguo testamento: 1 libro de reyes, capitulo 5, versículo 12, así ofrece el Señor a ustedes el entendimiento sobre las cosas, al estar con Dios y cumplir sus mandamientos.
La sabiduría de la fe no es indiferente a la persona, ya que de ella se llena toda criatura cuando reconoce al Altísimo y así, como el rey Salomón obtuvo una vez, como Jesucristo goza eternamente; la lealtad y la constancia en los designios del Señor son recompensados en benemérito ante los que lo abrigan y ensalzan en oración y adoración, proclamación y actuación. He aquí pues un ejemplo de que los hombres, grandes y pequeños, pero que son ricos en fe, son vencedores ante el error y la decadencia:
“Erase una vez en el que un profesor universitario se encontraba dando clases en su materia, y es pues que indica a un alumno el que le respondiere una pregunta: - ¿Dios existe? – pregunta este, para que luego el alumno afirmara consecuentemente.
- Y, si Dios existe, ¿Dios es malo? – continua preguntando.
El alumno simplemente niega la posible aseveración, más el profesor replica a éste:
- Acabo de Preguntar que si Dios existe, y me has respondido que si, entonces analicemos, ¿Es Dios el creador de todas las cosas existentes? -.
Es pues que a ello, el alumno afirma a la pregunta, pero entonces el profesor continua – pues, si Dios creo todas las cosas, también creó a los violadores, a los asesinos, a los ladrones, y todo criminal y/o desastre existente en este mundo, que se dice es todo lo malo que nos agrede y lastima día con día, por tanto, y si Dios creó a estos seres, creó al mal, en consecuencia, Dios es Malo, ya que ha creado al mal – es pues que el joven, al oír tal razonamiento, baja la cabeza y toma asiento, mientras el profesor se regodea de sus afirmaciones, derrotando las creencias del cristianismo.
Es entonces que otro alumno se levanta y pide audiencia a su profesor sobre el mismo tema. El profesor acepta y el joven comienza preguntando:
- Dígame profesor, ¿existe el frío? – a esto, el profesor afirma rotundamente, más el alumno niega con la cabeza y continua – Si analizamos adecuadamente, el frío no es más que una ausencia de calor medible por el movimiento de las partículas a velocidad subatómica, y que, al descender la temperatura, dicho movimiento desacelera hasta llegar al cero absoluto en el que toda partícula atómica detiene su movimiento. La expresión de frío es en su valor integro, solo una palabra que el hombre le ha dado a lo que, por consiguiente, el frío es determinado como la ausencia de calor en los cuerpos o el espacio…, profesor, dígame, ¿existe la oscuridad? -.
El profesor, un tanto confundido por las verdades antes expresadas, no pierde el ánimo y al oír la pregunta no duda en afirmar a la misma.
- La oscuridad también es una palabra que define la ausencia de luz, también medible por su alcance, forma y carácter inicial, que en sí, se origina por la combustión de compuestos inflamables en presencia de oxigeno que a su vez, genera una descarga masiva de energía, dióxido de carbono y agua. Dicha energía genera calor y luz, que en sí, no es más que rayos fotónicos perceptibles por instrumentación adecuada. Para que nosotros podamos observar los objetos en todas sus dimensiones, colores y formas, la luz debe incidir en ella para luego ser reflejada y dependiendo de la longitud de onda de la luz blanca que se puede disgregar en luces de diferentes colores, da como resultado la percepción de la materia. Las sombras son creadas por efecto del bloqueo de la luz incidente sobre el espacio. En conclusión, la oscuridad solo es una palabra que el hombre ha inventado para darle una definición a la falta de luz en los cuerpos o espacio -.
El profesor, entendiendo los diversos puntos, se muestra decidido a responder cuando el alumno continua – Profesor, ahora le pregunto, ¿Dios es malo? – y en ello, el profesor afirma con cierto desconcierto, no obstante, el alumno responde:
- Si bien por lo antes mencionado, el frío no es más que la falta de calor, y la oscuridad es la falta de luz, el mal no es más que la falta del bien. Según los filósofos: Sócrates, Platón y Aristóteles, por decir los primeros que tocaron dicho tema: El mal solo es una falta de bien, y que todo ser tiende a la bondad por naturaleza. Aunado a esto, si recordamos que en las sagradas escrituras dice que Dios es Amor y que nos creo a su imagen y semejanza, podemos discernir que entonces el mal, como he demostrado hace un momento, no es más que un nombre que le ha dado el hombre a la ausencia de bien. entonces nos ha creado con bondad y amor, inequívocamente, siendo esto verdad, el que existan personas que sean como usted las menciono, es porque ellos dejaron a un lado el bien, arrancándolo del corazón y cometen dichas atrocidades a falta de dicha bondad. Es pues que con esto se demuestra irrefutablemente, que Dios es Bueno -.
El profesor, al haber oído tal presentación de los hechos de la realidad, bajo la cabeza y pidió disculpas al alumnado, mientras le daban la salutación al compañero de clase… que se llamaba Albert Einstein.”
Si un hombre como este, que a pesar de ser conocido mundialmente, era humilde y honesto para consigo y los demás creyente, y dador de fe, ¿por qué nosotros, que somos gente que tenemos la oportunidad, día con día, de poner un semilla de mostaza en los que nos rodean y que necesitan de la buena palabra, nos negamos a este precepto y nos acogemos en abrigarla para nosotros mismo?, ¿por qué hemos de dar solo lo que queramos y no dar también lo que corresponde?, seamos partícipes de la inspiración Divina, y seamos hombres y mujeres que dan fe, pero no den por recompensa, ya que esta sería vacía, den porque es justo y porque así los llama el corazón, así está escrito en el espíritu y así está propuesto en la historia de lo que ha sido creado.
A ustedes hermanos, sean sabios e impartan, pero no con malestar ni desánimo, no con incongruencia ni desasosiego, sino gozo y dicha, con amor y perdón, porque esta es la buena noticia, esta es la verdad de los tiempos, verdad de que Dios existe y que existió y que existirá por los siglos de los siglos, amén.
viernes, 21 de agosto de 2009
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